La transformación digital ha llegado al corazón del Derecho Mercantil español. Gracias a la Ley 11/2023, la constitución de sociedades ha dejado de estar ligada exclusivamente a la presencia física en un despacho. Hoy, un emprendedor puede autorizar la escritura de su nueva empresa por videoconferencia, utilizando la firma electrónica avanzada y el Portal Notarial del Ciudadano.
Este cambio no solo supone una mejora en la comodidad, sino un salto cualitativo en la competitividad de nuestro país. La posibilidad de realizar trámites online permite que inversores extranjeros o emprendedores en zonas rurales puedan poner en marcha sus proyectos con la misma rapidez que en cualquier gran ciudad. Los tiempos de inscripción se han reducido drásticamente, especialmente cuando se utilizan estatutos tipo estandarizados, permitiendo que una sociedad pueda estar operativa en apenas unas horas.
Es fundamental destacar que esta digitalización no ha sacrificado la seguridad jurídica. El notario sigue realizando la misma función de control: identifica a los otorgantes mediante sistemas biométricos y firma electrónica, comprueba su capacidad y asesora sobre el contenido del documento en tiempo real a través de la pantalla. Esta simbiosis entre tecnología y seguridad es el camino hacia un entorno de negocios más dinámico, donde la burocracia ya no sea un obstáculo para la innovación y el emprendimiento.