Preludio
Luciano se sumerge en el bosque de documentos que le muestra la pantalla de su ordenador y en sus propios pensamientos que, mientras busca, rebotan hacia el pasado fin de semana. El sábado, uno de sus mejores amigos, Alberto, celebró su cumpleaños en su casa con una barbacoa. Hacía más de tres años que no se veían. Entre los compromisos de trabajo y los familiares –piensa Luciano– va pasando el tiempo y cuando vienes a ver, lo que ha pasado es la vida. Fue un impacto grande saber que un año atrás Alberto había sufrido un infarto del cual, por suerte, ya estaba bastante recuperado. La causa, según su amigo, el estrés. Un exceso brutal de trabajo y el consecuente descuido personal por la falta de tiempo. Una dieta muy lejos de lo saludable, comidas a deshora, o falta de ejercicio. Así se le iban los días, inmerso en el trabajo, como si no hubiera ninguna otra cosa en este mundo. Ni se cuidaba, ni disfrutaba de la familia, de los amigos, ni de su tiempo. “Y cuando uno no disfruta del tiempo –le dijo Alberto– lo que no está disfrutando es de la vida. ¿Y para qué? Tan pronto me enfermé, me reemplazaron. Porque en este mundo, amigo mío, nadie es imprescindible, y ningún trabajo es tan importante”.
Luciano encuentra el documento que buscaba y lo envía en digital a su secretaria para que se lo devuelva impreso. Enviado el documento, su mente vuelve al sábado y a las palabras de su amigo. “Nadie es imprescindible, y ningún trabajo es tan importante”. Dos grandes verdades a las que Luciano, a pesar de estar de acuerdo con ellas, les ve sus matices. Él tiene la convicción de que su trabajo es importante. Por eso se entrega a él, unos días con más entusiasmo que otros, pero siempre convencido de su utilidad, no mayor que la de otros trabajos, claro. Su trabajo es tan importante como el del cocinero de un colegio, o como el del basurero que recoge la basura todas las noches. Cuando lo piensa, se le ocurre que es un buen símil. Se imagina la basura que sacamos cada día, acumulándose en las aceras y en las casas, sin que nadie la recoja. Sí, es un buen símil del trabajo que hace la Unidad de Análisis del OCP1 . Detrás de cada pista, de cada documento sospechoso, puede ocultarse un montón de corrupción maloliente. Y la corrupción tiene la cualidad de extenderse, como esa patata podrida que contagia su putrefacción a las demás, si no se la saca a tiempo de la bolsa.
Entra su secretaria con unos folios impresos y, tras su salida, entra Ramón, uno de los analistas veteranos de la Unidad de Análisis, que viene a reunirse con Luciano. Ambos están trabajando en una operativa, a solicitud del SEPBLAC2.
Investigación
–El 16 de diciembre de 2016, MARÍA DEL CARMEN MESTRE GIL y el GRUPO EMPRESARIAL TREE, SL fundan WALL, SL (el OBJETIVO) con un capital de 3.000 euros. MESTRE GIL suscribe 299 participaciones y el GRUPO EMPRESARIAL TREE, SL sólo una, de las 300 que representan el capital social de la empresa recién constituida –Ramón resume, para su jefe, el resultado de la investigación que ha estado llevando a cabo.
–O sea, que ya desde un inicio se ve la intención de opacidad –interviene Luciano.
–¡Claro! Esa práctica está muy vista. MESTRE GIL pretende evitar la publicación de la unipersonalidad de la sociedad y de su condición de socia única. No tiene ninguna lógica que una sociedad como el GRUPO EMPRESARIAL TREE, SL, que desarrolla desde hace 15 años la misma actividad mercantil que el OBJETIVO, con elevados volúmenes de facturación, suscriba sólo una participación en la nueva sociedad.
–Obvio. Y después de esto viene la ampliación de capital ¿no?
–Exacto. Un mes después. Ampliación de capital con suscripción. El importe se acerca al millón: 800.000 euros.
–¿Cómo lo hacen?
–Por un lado, el GRUPO EMPRESARIAL TREE, SL aporta al OBJETIVO una rama de su actividad y suscribe una parte sustancial del capital emitido. Eso le permite participar en el negocio con un porcentaje mucho mayor. Por otro, la emisión de las participaciones sociales en la ampliación del capital del OBJETIVO se hacen con una prima de emisión de más de 656 euros por título, cuando su valor nominal realmente es de 10 euros.
–Pero, vamos a ver, hombre… Si es que es muy evidente. Se trata de un negocio recién fundado que ni siquiera tiene fondos propios. Es que están gritando a los cuatro vientos su intención –es el resumen de Luciano.
–Muy evidente, claro. No tiene ninguna lógica, ni contable, ni económica. La única lógica posible es la del blanqueo de capitales, por supuesto. Para la socia fundadora MESTRE GIL, la operación no ha podido ser más ventajosa. Habiendo aportado 2.990 euros en la fundación, y otros 10.000 en la ampliación, termina como titular de 314 participaciones sociales, 299 de la fundación y 15 de la ampliación. O sea, que participa en más de un 20% del capital del OBJETIVO, representado por 1.500 títulos, y activos que rondan el millón de euros.
–Pero me dijiste que es una ampliación con suscripción ¿Quién es el suscriptor? –pregunta Luciano.
–Suscriptores –Ramón se ajusta las gafas para enfocar mejor el dato que le muestra a Luciano–. Siete. Cuatro personas físicas y tres jurídicas.
–No se puede negar que han hecho un gran esfuerzo para ocultar la mordida. Yo diría que quien ha creado la pantalla, se siente muy inteligente, y capaz de burlar los controles, Ramón –comenta Luciano.
–Eso, seguro. Pero una cosa es lo que él crea, y otra, la realidad. A pesar del trabajo que se ha tomado, no creo que se salga con la suya. Una vez que han sembrado, necesitan cosechar. Y ya sabemos que generalmente es en estos últimos pasos cuando salta la liebre.
–La venta del OBJETIVO –Luciano pone su atención en los papeles que le muestra Ramón.
–Eso es. Seis meses después de fundar el OBJETO, MARÍA DEL CARMEN MESTRE GIL vende sus participaciones de la sociedad al cofundador, el GRUPO EMPRESARIAL TREE, SL ¿Por cuánto? Pues por nada menos que por 197.000 euros. Esto significa que, habiendo aportado a la entidad 12.990 euros, la fundadora recibe una plusvalía de 184.000 euros. ¿Y en cuánto tiempo? Pues en seis meses, y ni un día más.
–Tiempo récord.
–¡Tiempo de corruptos! A ver Lucio –Ramón es el único que se permite el trato familiar con Luciano, pues han sido compañeros en la Unidad de Análisis durante más de veinte años de trabajo–, que ya sabemos que esto es como los huevos sorpresa. Sólo te enteras de lo que tienen dentro cuando los abres. ¿Y qué encontramos en este? Un pavo político. Porque resulta que MESTRE GIL es la esposa de EDUARDO JIMÉNEZ PÉREZ. Sí señor, a mí también se me quedó esa cara. Ese mismo político que sale en la tele dando lecciones sobre regeneración y decencia en la política. ¡Decencia…! Ese mismo JIMÉNEZ PÉREZ que ¡vaya casualidad! es quien tiene competencias y potestad para otorgar la licencia que justamente necesitaba el GRUPO EMPRESARIAL TREE, SL para el ejercicio de su actividad mercantil.
Epílogo
EDUARDO JIMÉNEZ PÉREZ fue juzgado y condenado por corrupción. El blanqueo de capitales que investigó la Unidad de Análisis del OCP no fue el único delito imputado al político. Los hechos quedaron probados, y la evidencia más palmaria, la que se le quedó grabada a la gente, fue que la vocación de servicio del político era tan falsa como la empresa creada por su mujer para lavar el dinero del que se apropió con prácticas corruptas.
Mientras Luciano ve en la tele las noticias de la sentencia de JIMÉNEZ PÉREZ, y escucha los comentarios de los periodistas, piensa en lo que le dijo aquel sábado de barbacoa su amigo Alberto. “Ningún trabajo es tan importante”. Visto lo visto, piensa Luciano, él se lo plantearía de otro modo. Es cierto que nadie se iría a la cama sin comer, ni se paralizaría el tráfico si él y su equipo no hicieran su trabajo. Pero qué cabría esperar si gente inescrupulosa y corrupta como JIMÉNEZ PÉREZ pudiera obrar a sus anchas y sin control, teniendo en sus manos la administración del país. Si ese tipo de lacra llegara a proliferar sin que nadie la frene, sería el final del mérito, del concurso, o del trabajo como motor económico de la sociedad. Estaríamos ante empoderamiento de los corruptos y, en conclusión, ante un oscuro capítulo de la España que Luciano conoce. Una distopía en la que prefiere no pensar porque, por ahora, él tiene un trabajo al que se entrega con toda su energía, como si fuera el más importante del mundo.
1 OCP: Órgano Centralizado de Prevención de Blanqueo del Consejo General del Notariado.
2 SEPBLAC (Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias). Es la Unidad de Inteligencia Financiera de España y la principal autoridad supervisora encargada de prevenir y detectar el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.