Una licencia municipal puede parecer poca cosa a algunos. Unos papeles, un sello, un número de expediente y una firma al final de una cadena de informes, visitas, planos, subsanaciones y plazos administrativos. Un engorroso trámite que decide el futuro de un negocio. Porque de esa licencia depende, en un final, que un empresario pueda abrir un restaurante, cambiar el uso de un inmueble, o que una empresa extranjera empiece a operar en una ciudad cuyas intimidades apenas conoce. Por eso una licencia puede significar semanas o meses de espera y costosa paralización, y también que una inversión se convierta en una oportunidad o en un problema. Así que no faltan quienes están dispuestos a pagarla, con tal de conseguirla a toda costa y antes del tiempo estipulado.
Y cuando alguien paga, es porque del otro lado del escritorio administrativo hay funcionarios dispuestos a alivianar ese exasperante engranaje burocrático a cambio de jugosos beneficios. Para obtenerlos no necesitan, necesariamente, firmar la resolución final ni traspasar del todo el umbral de la legalidad. A veces les basta con saber qué expediente debe subir primero a una mesa, qué informe puede demorarse, qué defecto documental conviene pasar por alto, qué inspección puede adelantarse o qué solicitud puede permanecer semanas en el fondo de una bandeja. Esos funcionarios son la puerta abierta al delito y a la corrupción.
Esta es la historia de una de esas puertas y de cómo, detrás de ella, puede empezar a construirse una red de sociedades, participaciones e inmuebles, destinada a ocultar el precio de la corrupción.
NOTA: El personaje de Julián es completamente ficticio. Está construido por necesidades dramáticas, y para facilitar la comprensión del lector acerca del entramado delictivo. En cambio, los hechos patrimoniales, societarios y penales aquí reflejados pertenecen a un caso real, del que sólo se han modificado los nombres de las personas y entidades que intervienen en él.
PRIMER TIEMPO
NOVIEMBRE, 2019
Julián Varela trabaja desde hace diecisiete años en el área municipal encargada de tramitar licencias de apertura, cambios de uso y autorizaciones de actividad. Su mesa está en una planta intermedia del edificio de Urbanismo, cerca de una ventana desde la que se ve un pasillo interior, y el ir y venir de ciudadanos con carpetas bajo el brazo.
A pesar del mediocre lugar que ocupa Julián en el edificio de Urbanismo, su puesto tiene más importancia de la que parece. Él conoce el recorrido de cada expediente, dónde se atascan las solicitudes, cuál de los técnicos es el más exigente, qué informe suele retrasarse o qué documentos pueden convertirse en un problema. También sabe que, para un empresario que ha invertido mucho dinero en un local, en un edificio o en una actividad, cada semana de espera es una semana de pérdidas. Un conocimiento inútil –piensa Julián– si no se revierte en beneficios tangibles.
Al elegir ser funcionario, Julián valoró la seguridad de una nómina todos los meses, de un puesto del que nadie podría echarlo, y de un cómodo ritmo de trabajo que no le generaría estrés ni angustias. No pensó, en el momento, que algún día todo eso le resultaría insuficiente y frustrante.
Algunos de sus antiguos compañeros de estudios habían apostado por el sector privado o el emprendimiento, y ahora publicaban fotos en redes sociales con estilos de vida que él miraba con anhelo y ¿por qué no decirlo? hasta con envidia. Viajes, coches nuevos y chalés de revista. ¿Por qué no podía él aspirar a todo eso? No. A pesar de la seguridad y la comodidad que le garantizaba su trabajo, definitivamente no estaba bien pagado, si tenía que renunciar a estándares más elevados de vida.
Actualmente, Julián vive de alquiler porque el pisito que pudo comprarse con ayuda de sus padres, del que aún paga la hipoteca, se lo dejó a sus hijos y a su ex. Y tal y como están los precios, todo pinta que se morirá pagando alquiler. Cómo va a soñar con casa o coche nuevo si apenas puede irse de escapada romántica de vez en cuando con su novia, Carmen, o invitarla a una a buena mariscada como las que a ellos tanto le gustan regalarse.
MAYO, 2019
Karim Welhaim, ciudadano alemán de origen árabe residente en España y vicepresidente de una entidad asociativa local, aparece por primera vez ante Julián en el edificio de Urbanismo. Lleva una carpeta ordenada, habla un castellano impecable y se presenta como representante de varios inversores extranjeros interesados en desarrollar actividades económicas en la ciudad.
Karim le plantea al funcionario que sus clientes necesitan orientación pues no conocen los procedimientos españoles, y han encontrado dificultades para comprender los requisitos administrativos. Julián, que lo escucha atentamente desde el otro lado de la mesa, nota que Karim no pide nada de forma directa y, menos aún, habla de dinero o de favores. Se limita a lamentarse de que algunos expedientes se eternicen por cuestiones que, desde su punto de vista, podrían resolverse con rapidez.
—No sé si usted me entiende —apela a la comprensión de Julián—. Hay inversiones importantes en juego. Personas que quieren traer actividad, empleo, recursos, dinero —enfatiza el término— a esta ciudad. Pero esas personas a veces tienen la impresión de que todo eso puede frustrarse por demoras, burocracia, asuntos menores.
Julián levanta la vista.
—Aquí nada se demora porque sí —responde—. Existen procedimientos...
—Lo sé, lo sé —Karim sonríe y lo interrumpe amablemente, como disculpándose—. Precisamente por eso para mí y para esas personas es tan importante poder contar con alguien que entiende bien esos procedimientos.
La frase, pronunciada con impasible cordialidad, queda suspendida entre ambos. No es una frase inocente.
—Pero no le robo más tiempo. Le agradezco mucho la información, señor…
—Julián... —responde el funcionario con un deje de inseguridad que a él mismo le incomoda.
—Gracias, señor Julián —se despide Karim, mientras coloca cuidadosamente su tarjeta sobre la mesa, mirando fijamente a los ojos de Julián, y con su amable sonrisa acartonada en los labios.
Cuando Karim sale de la oficina, Julián tarda sólo unos segundos en tomar la tarjeta y guardarla en el cajón. Luego, instintivamente, mira hacia la puerta y la ventana, como si alguien desde allí pudiera haber visto su acción.
MAYO, 2020
Faisal Absalom, ciudadano saudí residente en Emiratos Árabes Unidos, otorga poder general a favor de Karim Welhaim. El poder le permite a Karim adquirir inmuebles, constituir sociedades, comprar y vender participaciones, abrir cuentas bancarias, contratar préstamos y representar al poderdante ante las Administraciones públicas. Unas capacidades extraordinarias entre las que se cuenta intervenir ante organismos públicos cuando sea necesario obtener licencias, permisos o autorizaciones.
Indicadores de riesgo
• Poder general de extraordinaria amplitud otorgado por una persona residente fuera de España.
• Capacidad del apoderado para intervenir simultáneamente en operaciones inmobiliarias, societarias, bancarias y administrativas.
• Dificultad para determinar quién toma realmente las decisiones económicas y cuál es el origen de los fondos utilizados.
JUNIO, 2020
Karim y Julián vuelven a encontrarse. Han quedado en una cafetería discreta. Karim llega tarde, se disculpa y se sienta con una naturalidad que, por un momento, a Julián le parece descarada.
Hablan de los expedientes de varios inversores extranjeros. Karim menciona licencias de apertura, cambios de uso, autorizaciones para determinadas actividades. Dice que sus clientes están nerviosos. Que han invertido demasiado como para permanecer a la espera de unos trámites que, según él, podrían avanzar con mayor agilidad. Julián insiste en que no puede alterar los procedimientos.
Karim asiente.
—Si no te pido que alteres nada, sólo que no dejes que esos papeles se eternicen en el sistema.
Julián guarda silencio y Karim se inclina ligeramente hacia delante.
—Cuanto antes salgan adelante nuestros proyectos, mayores serán los beneficios para todos. Y, claro está, quien hace que eso sea posible, es justo que reciba una recompensa mayor.
Julián no contesta, pero no hace falta.
Esa noche Julián tiene cena romántica en casa con su novia, Carmen.
Tras la cena, ella le comenta que lo ha notado distraído. Él rellena las copas de vino y le ofrece una a Carmen, recostada sobre su regazo en el sofá.
—Hoy he conocido a un tipo interesante —explica Julián, mientras le acaricia la mejilla a Carmen, y sonríe con aire de misterio.
—¿Del Ayuntamiento?
—No exactamente. Un empresario extranjero que quiere invertir aquí.
Carmen sonríe, curiosa y traviesa.
—¿Y eso qué tiene que ver contigo?
Julián tarda un instante más de lo necesario en responder.
—Puede que mucho.
Ha acaparado toda la atención de Carmen, que ahora lo mira intrigada. Él se acomoda un poco, como si eso sirviera para que ella comprenda la importancia de lo que está a punto de decir.
—Hay proyectos grandes. Inversiones de verdad. Esta gente mueve dinero. Y cuando las cosas se hacen bien, todo el mundo gana.
Carmen frunce el ceño.
—¿Qué quieres decir con que “todo el mundo gana”?
—Quiero decir que es posible consiga lo que nos merecemos, cariño —dice Julián, en tono bajo y enigmático, con su rostro muy cerca del de Carmen. Tan cerca que ella ignora lo que él le ha dicho, como si se tratara de una broma, y ríe con ganas, intentando que no se derrame la copa de vino que tiene en su mano.
OCTUBRE, 2020
Karim Welhaim, actuando en nombre de Faisal Absalom, constituye RESIDENCIAL PONIENTE, S.L. La sociedad nace con un capital social de 3.000 euros y, en apariencia su misión es la actividad inmobiliaria. En realidad, será una de las piezas esenciales de la trama.
Mientras, en el Ayuntamiento, algunos expedientes empiezan a moverse con una rapidez inusual. Una subsanación se resuelve con una llamada, una inspección encuentra hueco en una agenda, o un expediente se salta semanas de espera. Julián llama a eso, eficiencia.
SEGUNDO TIEMPO
ENERO, 2021
RESIDENCIAL PONIENTE, S.L. adquiere un inmueble por el que paga un precio de 420.000 euros. De ese importe, hay una parte que no procede de Faisal Absalom ni de la sociedad compradora. Se trata de una cantidad exacta de 155.000 euros, que es abonada por SERVICIOS MEDITERRÁNEO GLOBAL, S.L., empresa administrada por Omar Bougen Ahim, un colaborador habitual de Karim Welhaim.
Como única explicación para el abono de ese dinero por parte de un tercero, en la escritura aparece una breve fórmula: “anticipo por cuenta del comprador”. Y ya está. No consta un contrato previo que establezca las condiciones del supuesto anticipo, ni se identifica con claridad qué vínculo económico existe entre la empresa que paga, la sociedad que compra y el ciudadano residente en Emiratos Árabes Unidos, en cuyo nombre se realiza la adquisición.
Indicadores de riesgo
• Parte del precio se satisface mediante una tercera sociedad pagadora ajena a la empresa, sin que se aporten suficientes explicaciones de la razón del pago.
• El administrador de la sociedad pagadora ajena a la empresa tiene vínculos con el apoderado de la sociedad compradora.
FEBRERO, 2021
Julián invita a Carmen a cenar. Es su primer aniversario juntos. Se regalan una cena en un lujoso restaurante que, hasta entonces, no habían podido visitar más de una vez, en el cumpleaños de ella.
A los postres, ambos están henchidos de felicidad, de exquisiteces gastronómicas, y de vino. Carmen, que se pone especialmente cariñosa en circunstancias tan placenteras y no le importa demostrarlo, ríe y bromea.
—Cariño, tenemos que hacer esto más a menudo.
Julián sonríe y todo su ser exuda orgullo y suficiencia.
—¿Te gusta, cari?
—¡Buah! —suelta ella como única respuesta, después de su tercera copa de vino, y ríe divertida.
—Pues puedo asegurarte que lo haremos. Más a menudo de lo que imaginas. Todas las semanas, si tú quieres —Julián no puede estar más satisfecho.
—¿Y eso, gordi? ¿Te has ganado el euromillones y no me has dicho nada? —Carmen vuelve a reír.
Julián se inclina hacia ella.
—No. Es el proyecto que te comenté hace tiempo, el de los empresarios, que va como la seda. Son gente con muchos recursos, cari. Gente que sabe hacer negocios.
—¿Pero tú qué tienes que ver en esos negocios?
Julián se encoge de hombros.
—Ayudo a mi amigo el empresario a entender cómo funciona la Administración.
—Pero eso lo hace una gestoría, no la administración, ¿no?
Julián esboza una sonrisa un poco torcida con aires de superioridad.
—Carmen, qué ingenua eres, cariño —la repelente indulgencia con la que habla Julián pone en alerta a su compañera—. Una cosa es una gestoría, y otra es la capacidad de resolverle un problema a un empresario antes de que se convierta en un problema.
Carmen esboza una sonrisa vacía con la mirada fija en la de Julián. En un inicio, le gustaron de él su trato impecable, su largueza para obsequiarla con detalles y momentos de diversión juntos, y su aire de cachorro abandonado que a veces no podía ocultar y que ahora, de pronto, había desaparecido de su personalidad. En su lugar, comenzaba a notar en él una especie de jactancia que no le conocía, y cuya aparición coincidía con el desprendimiento con el que gastaba el dinero en los últimos tiempos, a veces sin necesidad y en tonterías. No conocía esa faceta de su novio quien, al parecer, andaba en turbios asuntos.
JUNIO, 2021
Cinco meses después de la última firma ante notario, Faisal Absalom vende el 35 % de sus participaciones en RESIDENCIAL PONIENTE, S.L. a SERVICIOS MEDITERRÁNEO GLOBAL, S.L. El precio se fija en 155.000 euros. Exactamente 155.000 euros. La misma cantidad que SERVICIOS MEDITERRÁNEO GLOBAL, S.L. había abonado en enero para completar la adquisición de un inmueble por parte de RESIDENCIAL PONIENTE S.L.
El pago que antes figuraba bajo el ambiguo concepto de “anticipo por cuenta del comprador”, ahora se presenta como el precio formal de entrada en el capital de una empresa inmobiliaria. No consta tasación independiente, ni negociación real. Menos aún se explica por qué el 35 % de una sociedad constituida pocos meses antes, con un capital inicial de 3.000 euros, vale exactamente lo mismo que el dinero adelantado para adquirir un inmueble.
El acto de compraventa de valores no parece tener más lógica que la de convertir un pago difícil de justificar, en una participación societaria aparentemente legítima.
Indicadores de riesgo
• Coincidencia exacta entre el pago inicial de un tercero y el precio posterior de las participaciones sociales.
• Falta de tasación independiente de la sociedad y de sus activos.
• Entrada en el capital de quien había financiado previamente parte de la compra.
• Regularización posterior de una operación económica inicialmente carente de explicación suficiente.
JULIO, 2021
Karim se reúne de nuevo con Julián. Le explica que algunas personas de su entorno van a formalizar colaboraciones profesionales. Que habrá proyectos culturales, asesorías, trabajos de intermediación y servicios destinados a facilitar la llegada de inversores extranjeros.
Julián escucha hasta el final sin hacer preguntas, y cuando Karim termina, él pronuncia sólo una frase.
—Eso es más follón.
—Por eso los beneficios son mayores. Pero no poco. Mucho mayores.
Esa noche, Julián y Carmen tienen cena de despedida en el pisito de Julián. Carmen se va una semana a la casa de sus abuelos, en el pueblo. Después de la cena y de un intenso intercambio íntimo, él lanza la pregunta a bocajarro mientras aún la tiene abrazada, entre sábanas.
—¿Te gustaría vivir en un chalé con piscina?
—Más me gustaría ganarme el gordo —la sorna de Carmen tiene su culmen en una sonora carcajada. Cree que se trata de una broma torpe de su novio.
—No estoy bromeando —el tono de Julián es serio, casi solemne—. Te estoy preguntando si quieres vivir conmigo en un chalé guapo, con piscina. Todavía no he decidido dónde, y no será de inmediato, pero voy a comprarlo. Ya he visto algunos. ¿Qué me dices?
Carmen tiene que separarse un poco de él para poder mirarle a la cara y comprobar que no la está vacilando.
—Pero, Julián —le dice, aún incrédula, con sus alegres ojos negros muy abiertos— ¿te has vuelto loco?
ENERO, 2022
SERVICIOS MEDITERRÁNEO GLOBAL, S.L. transmite el 20 % de sus participaciones en RESIDENCIAL PONIENTE, S.L. a FUNDACIÓN CULTURAL AL NUR, entidad sin ánimo de lucro relacionada con Karim Welhaim. La operación se describe como colaboración patrimonial para proyectos culturales, aunque la Fundación no justifica por qué adquiere participaciones de una sociedad inmobiliaria, ni cómo financia el pago, que se aplaza durante ocho años y queda subordinado a ingresos futuros indeterminados, eliminando así la posibilidad de seguir la pista del dinero.
Indicadores de riesgo
• Participación de una entidad sin ánimo de lucro en una operación inmobiliaria sin relación evidente con sus fines.
• Falta de justificación sobre el origen de los fondos empleados para adquirir participaciones.
• Pago aplazado durante un periodo extraordinariamente largo.
• Precio subordinado a ingresos futuros inciertos.
FEBRERO, 2022
A Julián le cuesta dormir. Karim ya casi no le escribe y apenas de reúnen. Ha visto a gente del Ayuntamiento haciendo preguntas sobre expedientes de hace dos años. Es cierto que lo han hecho de modo informal, pero igual, Julián se inquieta, aunque luego trate de convencerse de que es paranoia suya. A fin de cuentas, no ha firmado ninguna licencia falsa, ni ha hecho nada irregular. Acelerar los tiempos de determinados procedimientos es casi indemostrable, y difícilmente punible, según cree. De todos modos, es mejor que la compra del chalé quede aplazada para cuando se calmen las aguas. Aunque todo parezca estar en regla, más vale ser cauteloso.
ENERO 2023
RESIDENCIAL PONIENTE, S.L. arrienda el inmueble que había comprado a otra entidad cultural del mismo entorno. Las rentas pactadas son inferiores a las habituales en el mercado, y se pagan de manera irregular. Parte de los pagos procede de personas físicas extranjeras que no figuran en los contratos de arrendamiento.
Indicadores de riesgo
• Sociedad pagadora tercera.
• Rentas infravaloradas.
• Aparición de terceros que no figuran en los documentos contractuales.
• Pagos fragmentados.
MARZO 2023
Karim llama a Julián. Le dice que las cosas están bajo control y, al mismo tiempo, le habla de parar un rato. Una pausa, le llama. También le pregunta si alguien ha estado indagando temas de su empresa en la administración.
—No, que yo sepa —Julián no está convencido de la veracidad de su propia respuesta— ¿Por qué? ¿Pasa algo?
—No. Y precisamente por eso es mejor que estemos quitecitos un rato.
Julián permanece en silencio al otro lado de la línea. Un silencio que Karim interpreta como inquietud.
—¿Quieres saber de verdad, Julián? Que a veces la gente se pone un poco nerviosa cuando ve muchos papeles. Pero los papeles están justamente para demostrar que todo está en regla. ¿O no?
Después de colgar, Julián repite en su cabeza “todo está en regla”. Sí. Él, al menos, no ha firmado nada fuera de lo establecido, ni ha hecho nada irregular. Es sólo, si acaso, una rueda dentada en un engranaje que mueven otros. Nada pueden imputarle. Tampoco los beneficios, de los que nadie sabe nada, porque él ha mantenido una discreción absoluta. Ni Carmen podría demostrar que ha recibido nada. Él está limpio, y eso es lo único que mantendrá ante todos, pase lo que pase con Karim y sus negocios.
ABRIL, 2024
Faisal Absalom vende otro 25 % de sus participaciones en RESIDENCIAL PONIENTE, S.L. a PONIENTE COMMUNITY SERVICES, S.L., sociedad constituida por Omar Bougen Ahim y un tercer interviniente, Benito Ortega Gil. El precio se satisface mediante la compensación de supuestos gastos de mantenimiento, viajes y asesoramiento que Karim Welhaim habría asumido desde 2020. No se paga porque, según se afirma, ya se debía. Así que no hay un ingreso identificable que permita seguir el recorrido del dinero.
No hay documentos que demuestren la deuda. No constan facturas suficientes, ni los trabajos de mantenimiento. Tampoco se detallan los viajes realizados ni se expone qué asesoramientos se prestaron, a quién beneficiaron o por qué debían ser compensados con una participación de una sociedad inmobiliaria. La compensación transforma gastos imprecisos y deudas poco acreditadas en un nuevo porcentaje de propiedad sobre el inmueble.
Indicadores de riesgo
• Compensación de deudas mediante conceptos de gasto insuficientemente acreditados.
• Falta de facturas o justificantes detallados.
• Nueva entrada en el capital de personas vinculadas al pagador inicial.
• Uso de sociedades sucesivas para fragmentar y dificultar el seguimiento de la titularidad real.
• Sustitución de pagos trazables por compensaciones que dificultan reconstruir el origen de los fondos.
TIEMPO MUERTO
AÑO 2025
La permanente vigilancia del OCP (Órgano Centralizado de Prevención del blanqueo de capitales, del Notariado) para detectar posibles casos de blanqueo de capitales en cada Índice Único Informatizado (documento notarial) almacenado en sus bases de datos, revela la existencia de operaciones de riesgo en la sucesión de documentos firmados ante notario por Karim Welhaim. Cada uno de esos documentos cuenta con la garantía de que el notario ha comprobado y acreditado la identidad de la persona que comparece en el acto. Esa es una garantía que ningún otro Sujeto Obligado1 puede ofrecer.
En la investigación que sobre el caso de Karim Welhaim, los analistas de la Unidad de Análisis del OCP examinan la cadena de sucesos:
1- Se registra un poder general que concentra en Karim Welhaim facultades inmobiliarias, societarias, bancarias y administrativas.
2- Una sociedad recién creada adquiere un inmueble por 420.000 euros.
3- Una tercera empresa, vinculada al entorno de Karim, abona 155.000 euros sin que exista un contrato claro que explique el pago.
4- Meses más tarde, ese mismo importe reaparece como precio exacto de una transmisión de participaciones a favor de la sociedad que había adelantado el dinero.
5- Una fundación cultural vinculada al mismo entorno entra en el capital de la sociedad inmobiliaria mediante una operación aplazada durante ocho años.
6- El inmueble se arrienda por debajo del precio de mercado y algunos pagos proceden de personas físicas extranjeras que no figuran en los contratos.
7- Nuevas participaciones se transmiten mediante compensaciones de supuestos gastos sin facturas suficientes.
Cada documento, cada operación, cada una de las personas que intervienen en ellos y su entorno son investigados. Se busca toda la información necesaria al alcance, y se establecen todas las conexiones posibles entre los hechos, las personas, las sociedades mercantiles, y se sigue el rastro del dinero.
Al terminar la investigación, el OCP elabora un Informe de Operación Sospechosa en el que se enumeran los principales indicadores de riesgo, y lo envía al SEPBLAC que le dará el cauce correspondiente dentro del sistema de prevención del blanqueo de capitales.
LA SENTENCIA
El caso fue juzgado en 2025.
En la sentencia, Karim Welhaim fue condenado por cohecho activo a cinco años de prisión. Omar Bougen Ahim fue condenado por intermediación en pagos corruptos a cuatro años y seis meses de prisión. Y Faisal Absalom fue condenado por blanqueo de capitales imprudente grave, al permitir que sociedades de su entorno regularizaran pagos opacos mediante la adquisición de participaciones inmobiliarias.
(1). Se denomina sujetos obligados a las personas físicas o jurídicas que, por la naturaleza de su actividad, están legalmente compelidas a cumplir con normativas específicas para ayudar a las autoridades a prevenir delitos, mantener la seguridad nacional o garantizar la transparencia.